VITARIUM

Vitarium es un homenaje a las vidas que podrían haber sido y nunca fueron. El proyecto nace de la conciencia de que toda elección implica una renuncia: cada camino recorrido deja atrás otros posibles que quedan suspendidos en el terreno de la imaginación. Surge así de una inquietud personal ante el carácter contingente de la experiencia humana y de la necesidad de reconciliarse con aquello que no pudo ser, tanto por decisión propia como por las circunstancias. Las imágenes reúnen un conjunto de posibilidades abandonadas o malogradas, entendidas como alternativas vitales que, aunque nunca se materializaron, siguen formando parte de la construcción de la identidad.

El proyecto toma como referencia los herbarios medievales, concebidos como sistemas de catalogación, conservación y transmisión del conocimiento, así como la tradición de la naturaleza muerta en la historia del arte. Más allá de su dimensión estética, ambas tradiciones comparten una preocupación por registrar, clasificar y otorgar permanencia a aquello que está destinado a desaparecer. En este contexto, la fotografía funciona como un instrumento de inventario metafórico, una tentativa de documentar aquello que nunca llegó a desarrollarse.

Formalmente, el proyecto se inspira igualmente en la analogía de la higuera descrita por Sylvia Plath en La campana de cristal, donde cada fruto representa una vida posible que termina por pudrirse mientras la protagonista es incapaz de elegir. Los sujetos fotográficos de Vitarium son elementos orgánicos y vegetales que, como los higos de Plath, se han ido pudriendo o degradando al no llegar a realizarse.

From the tip of every branch, like a fat purple fig, a wonderful future beckoned and winked.

Sylvia Plath

El proyecto ha sido presentado en la exposición colectiva Lo que queda de nosotros, comisariada por Rosa Isabel Vázquez (2026).

Enlace a la exposición:

LO QUE QUEDA DE NOSOTROS